Carne de práctica

Proyecto de largometraje documental

"Este asno miserable,
mancillado y lacerado con el palo,
es más santo que Sócrates
y más grande que Platón"

Víctor HUGO 
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Sinopsis

En Cartagena de Indias, los burros son utilizados como objeto de práctica por los jóvenes delincuentes con el fin de adiestrarse en el manejo del cuchillo y del machete.
Para comprender las razones de dichas costumbres, el documental arando en las páginas de la historia, remonta el tiempo para ilustrar el universo de las representaciones mitológicas, sociales, culturales  y religiosas del animal.
La investigación esboza la contradicción del pensamiento humano en sus juicios de valor sobre el asno, ya que él es, al mismo tiempo, benéfico y demoníaco, poderoso y humilde, sabio e ignorante.
Esta oscilante dualidad, sobre el carácter simbólico del équido, nos aproxima a la forma en que el Hombre interpreta y tergiversa los hechos; permitiendo en consecuencia, una reflexión más profunda sobre las representaciones de las que se vale nuestra especie.


Palabras del autor

Fue a la edad de siete años, que vi por primera vez a un burro que era golpeado sin clemencia con un madero lleno de clavos. Yo me acuerdo muy bien de esa escena, porque el pobre animal intentaba en vano levantarse sin conseguirlo.

Un lustro más tarde, los asnos aparecieron de nuevo en mi vida, pero de una manera totalmente diferente.  En aquella época, esos animales -principalmente las burras- eran el objeto de apasionantes conversaciones entre los adolescentes de mi colegio, porque sus experiencias sexuales del fin de semana giraban en torno a ellas.

Debo confesar que aunque no compartía esas conductas, la verdad es que me eran un poco indiferentes, sobre todo teniendo en cuenta mi inmadurez de entonces. Después de esa etapa, otra imagen se añadió a las precedentes, pero ésta cambió radicalmente mi percepción sobre los équidos; era la de un asno que fue apuñalado por un grupo de pandilleros, que hacían de su cuerpo un objeto de práctica, con el fin de  entrenarse en el manejo de armas blancas.

Aquel burro me miró con sus ojos llenos de lágrimas, mientras rebuznaba y mostraba sus heridas con el hocico. Para mí es imposible plasmar sobre el papel todos los sentimientos que inundaron mi alma en dicho momento; pero en todo caso, este encuentro generó la idea de realizar el largometraje.

Sin pérdida de tiempo, yo me sumergí en una investigación, en principio sencilla, pero que resultó mucho más confusa de lo que me había imaginado, y que actualmente cuenta con más de diez años de labor.  Al comienzo, cuando elaboré el primer borrador del guión, descubrí que no existía ningún estudio sobre esas prácticas y que nadie estaba interesado en adelantar tal trabajo.

Entonces, poco a poco, compilé los móviles de las acciones criminales de que eran víctimas esos animales e intenté comprender las causas que permitían a una sociedad negar sus principios éticos cuando se trata de especies inferiores.  Desgraciadamente, ni la investigación ni el acceso a los jóvenes delincuentes fueron fáciles, ya que las mafias de los barrios prohibieron hablar del tema.

Para resumir, los motivos eran desconocidos, el asunto no le interesaba a nadie y mi vida estuvo en peligro, porque mis interrogantes causaron incomodidad en el seno de las pandillas.  Lógicamente, el mencionado período involucró enormes esfuerzos personales y económicos para revelar el universo sociológico que los caracterizaba.

Sin embargo, aunque el enfoque teórico estaba claro, no ocurrió lo mismo con el rodaje, porque yo no pude filmar o fotografiar los asnos guardando una posición distante y académica.  A mi juicio, era antiético poner en marcha una cámara y luego irse sin hacer nada para cambiar la realidad que evidentemente rechazaba.

Influenciado por ese espíritu combativo, yo escribí la primera versión del proyecto con la sola idea de hacer una obra que mostrara, a partir del punto de vista de un burro, todas las atrocidades soportadas por él, en aras de cambiar un poco la mencionada situación.

En efecto, yo pensé ingenuamente que una obra cinematográfica podía ayudar a esos burros  que morían miserablemente frente a la indiferencia de los hombres y frente a mi propia impotencia.  Solamente dos años más tarde, me dí cuenta del equívoco y de que mis emociones habían prevalecido sobre el discernimiento.  Entonces comprobé toda la magnitud de las palabras del cineasta italiano Ettore Scola:  "Siendo consciente que una película no puede cambiar la gente, ni los hombres, ni las ideas, queremos creer que puede ayudar, aún modestamente, a una reflexión colectiva".

Luego de la inexorable desilusión al comprobar que la cinta no iba a cambiar gran cosa, reestructuré el guión buscando un nuevo enfoque de los hechos, pero esta vez dirigido a los orígenes de las agresiones y su contexto histórico y psicológico.  La pesquisa que siguió, me condujo a la deducción que la suerte actual de los asnos era el resultado de una representación milenaria absolutamente distorsionada, y que ninguna bestia probaba tan claramente las variaciones subjetivas de la mirada del hombre, como es el caso de éste animal.  

Así que la visión humana del burro va desde la admiración por su paciencia, su modestia y su capacidad de trabajo, hasta el desprecio y el ridículo por su obstinada terquedad y su limitada inteligencia.  Por ejemplo, en la religión cristiana, es citado en la Biblia más de cien veces de manera positiva -estaba presente en el momento del nacimiento de Jesús y sobre todo a su entrada triunfal en Jerusalén-.  La literatura, por su parte, utiliza al asno como un instrumento precioso para transmitir valores morales y filosóficos, desde Apuleyo al principio de nuestra era, pasando por Víctor Hugo que hace enfrentar en una discusión a la bestia más tonta contra el célebre Emmanuel Kant, sin olvidar las fábulas de Jean de La Fontaine, hasta llegar al más importante poema en prosa de la lengua castellana "Platero y yo", de Juan Ramón Jiménez.

Pero, paralelamente, se desarrolló un concepto negativo, como lo demuestran el asno que simbolizaba a Seth (Dios de la muerte y del mal) en Egipto, las orejas de burro que son coronadas sobre las cabezas de los estudiantes improductivos, y el dicho: "Malo como un asno rojo".  

Sin duda, dicho animal estuvo siempre excluido de los méritos de su aporte al progreso humano, y todavía hoy día, estar a su lado es a menudo considerado como signo de indignidad y prueba de pobreza.

Todos estos valores despreciativos que caracterizaron a los burros, fueron asimilados por la cultura colombiana, al punto de no conferir ninguna importancia a la vida de dichos animales. Cuando llegué a tal conclusión, me pareció que las condiciones necesarias para la realización del documental habían sido cumplidas.

A pesar de todo, el filme exigía mayores esfuerzos y solicitaba enriquecer aún más su estructura narrativa.  En definitiva, el proyecto necesitaba tiempo y distancia, al igual que yo como autor.

Fue pues el destino quien aquí introdujo su varita mágica, ya que por razones personales, me fuí de Colombia y me instalé en Francia.  Lejos de aquellas imágenes que me golpearon el alma durante tanto tiempo, comprendí que yo estaba totalmente absorbido por el tema y que carecía de objetividad.

Sobre el suelo europeo, completé la madurez ideológica que le faltaba a “Carne de práctica”, precisamente porque al alejarme de mi tierra, el análisis y la coherencia conceptual inherentes a la distancia, me permitieron comprender con claridad el camino que debía seguir el film.

Todo el recorrido vivencial trascrito a lo largo del decenio, favoreció la intención de la película: partir de la violencia puntual que sufren los asnos en un lugar determinado, para mostrar la complejidad universal de las relaciones entre los hombres y los animales, y nuestra manera de relativizar o desnaturalizar su imagen en provecho de nuestras sociedades.

Por esta razón, el largometraje no se presenta como una descripción animalista a través de la vida de un burro, sino como una aproximación de la naturaleza humana y de sus conductas  antropocéntricas.

Nicolás ROMAN BORRE

Nota de realización

Lo que me interesa cuando trabajo en la realización de un documental de creación, es precisamente la libertad en la incorporación de diversos soportes (cine, foto, vídeo y pintura). 

Pero dicha elección artística no es un conceptualismo intelectual, o un falso vanguardismo experimental, ya que me limito a seguir un gusto personal y un modelo utilizado en todas mis cintas precedentes.

En efecto, estimo que la conjunción de: imágenes en movimiento, de una cámara; fotografías, que con sus gránulos platinados tienen la potestad de fijar instantes únicos en el tiempo; pinturas, plenas de colores, texturas y volúmenes… Sobrepasan el valor instrumental de la imagen.

taprah

Necesitamos su apoyo

Nuestro objetivo es finalizar la investigación sobre el pensamiento humano, gracias a la cosmogonía asinina, utilizando para ello, los medios de la estructura ideológica de los documentales de creación.

Como los burros son el reflejo de lo que el Hombre quiso representar sobre ellos, el ser humano plasmó sobre el cuadrúpedo, todos los defectos que él mismo no quería tener en su personalidad:  sumisión, lentitud, encuadramiento hacia las tareas domésticas y esclavitud al trabajo.

Luego de varios lustros de labor bibliográfica, fílmica y visual, la tarea se encuentra dirigida a recolectar los testimonios que especialistas en diversos campos del conocimiento poseen sobre dicho animal, y de esa forma, extraer el silogismo crítico de la manera en que nosotros como especie interpretamos la realidad.

Debido a que la complejidad del tema objeto de estudio, sobrepasa los mecanismos clásicos de producción cinematográficos, sumado a las negativas de las empresas productoras -porque según ellos, la obra no ofrece un potencial comercial y financiero-, solicitamos humildemente vuestra importante ayuda.

Para ver el día, el proyecto necesita recursos para los gastos técnicos, al igual, que obras pictóricas sobre los asnos, que enriquecerán visualmente el documental.

Para las donaciones, la organización sin ánimo de lucro "Association CIN-CO" Cinéma et Coopération, tiene abierta la siguiente cuenta:

IBAN FR37 2004 1010 0408 6957 8G02583
BIC   PSSTFRPPDIJ


Los artistas plásticos que deseen contribuir:

tienen total libertad creativa y sus cuadros harán parte de una exposición itinerante alrededor del mundo. Si desea conocer más fotos y pinturas de “Carne de práctica”  haga click sobre el blog carne de práctica (Advertencia: algunas imágenes son dificiles a soportar)


Gracias por vuestra visita y su generosidad.

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Association CIN-CO Cinéma et Coopération

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